Una cuestión de actitud
“No, eso no es para mí”, es lo que yo imagino que piensan muchas personas, quienes al enterarse sobre el Startup Weekend, suponen que ésta es una competencia para ingenieros de sistemas, para geeks que están al tanto de las últimas movidas tecnológicas, y para administradores, MBAs, o emprendedores que ya tienen andando su negocio. Lamentablemente, esto disuade de participar a gente que podría aportar mucho.
Pero esta es una idea equivocada: en el Startup Weekend tienen cabida todas las profesiones y áreas del conocimiento: medicina, derecho, politología, geología, música… de todo.
Lo que se busca con el SW es que se formen equipos para sacar adelante un prototipo funcional de un negocio basado en internet en 54 horas de intenso trabajo. Pero en principio el negocio puede ser de cualquier cosa, de cualquier tema; básicamente cualquier producto o servicio tiene cabida en el SW, mientras se pueda crear el prototipo en 54 horas, y la base sea internet. El equipo ideal debe estar conformado por un desarrollador (al menos), por uno o varios diseñadores, y por personas de otras profesiones, entre ellas alguien de perfil empresarial.
Simplificando las cosas, un equipo del SW funciona así: el o la ingeniera concreta las ideas y desarrolla el aplicativo y/o la página en internet, el o la diseñadora combina distintos conceptos y elementos para que la página sea atractiva, para que tenga identidad propia, y para que el usuario se sienta a gusto usándola, y la persona de negocios orienta sobre los aspectos de mercadeo, finanzas y consecución de recursos, entre otros. Esto puede ser suficiente en algunos casos, pero en muchos otros queda faltando una pieza fundamental del engranaje, y son los contenidos, la esencia del producto o servicio que se quiere sacar al mercado: ¿Qué se necesita? ¿Para qué se necesita? ¿Qué carencia, anhelo, frustración o sueño se está solucionando? Acá es donde caben todas las disciplinas y profesiones, y donde realmente se puede crear esa propuesta de valor, esa diferenciación que es el sello de un producto exitoso.
Por ejemplo, una fisioterapeuta puede aportar una idea sobre cómo crear una aplicación para un dispositivo móvil que les sirva a las personas que sufren dolor de espalda, con base en sus experiencias en su trabajo con pacientes. Un estudiante de historia puede tener una idea para crear un juego para aprender sobre conceptos y hechos históricos, que pueda ser usado como complemento en cursos masivos abiertos por internet –MOOC– que ofrecen algunas de las principales instituciones del mundo. Las posibilidades son enormes ya que cualquier persona puede ser creadora de contenidos: los mismos desarrolladores, diseñadores y administradores, naturalmente.
Yo iría más allá y propondría hacer un SW verdaderamente inclusivo, en el que algunos de los participantes no fueran solamente “doctores” o “ingenieros”, sino personas de distintos oficios: el tendero, la vendedora de la plaza de mercado, el artesano… En muchos países se están adelantando iniciativas de TIC innovadoras y transformadoras, que tienen en cuenta a estas poblaciones tradicionalmente excluidas, pero que representan un enorme mercado potencial.
Sí, teniendo en cuenta que la plataforma es internet, los desarrolladores de software son fundamentales en un evento como el SW. Las personas con visión de negocios son definitivas a la hora de llevar exitosamente al mercado una idea. Pero para crear productos y servicios novedosos, y que un segmento del mercado realmente necesite o quiera, hay que ir más allá e involucrar a más disciplinas y oficios.
La participación en este evento debe ser, ante todo, una cuestión de actitud, de mentalidad: ¿Tiene usted un sueño, una idea, un problema que quiere solucionar con ayuda de internet? ¿Le gusta trabajar con otras personas? ¿Ha soñado alguna vez con tener su propia empresa? ¿Le gustan los retos?
Si sus respuestas son “Sí”, “Sí”, “Sí” y “Sí”, anímese a participar en el Startup Weekend. Será una gran experiencia en todo sentido: trabajar con un equipo de gente interesante, resolver problemas sobre la marcha, aprender técnicas para vender mejor sus ideas, aprender o conocer más sobre tecnología, obtener retroalimentación sobre su prototipo, y establecer contacto con mentores e inversionistas que pueden estar interesados en apoyar su propuesta. Pero sobre todo, ésta puede ser la primera etapa en el recorrido para materializar sus sueños.
Ana Carolina Pereira
@Las5Ws
